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lunes, 30 de enero de 2012

Habitaciones de hotel


Me gustó imaginar, como a todos los hombres,
que la chica que amaba se acostaba con otros,
que se lo hacía incluso con gente de su sexo,
para darle más morbo y más psicopatía.



Luis Alberto de Cuenca.
Erwin Olaf. Hotel Kyoto.



Después de comer dulces, atragantarme y empacharme, decidí embutirme en mis bragas de cuero. Me pinté los labios y esperé en mi cama a que alguien viniese a devorar el cuerpo ya inmóvil, yermo.

Tardaste tanto que me vacié sola para que nadie pudiese entrar y retorcerse en mí y descubrime, que quizás pueda gritar de placer.

Te amo dentro de mi boca, bajando por mi esófago, punzándome el ombligo. Te amo cuando buscas mi desgracia y deshilo las sábanas hasta quedarme en el suelo.

Al final, me gusta besarte en la boca. Primero lento, para creerme que lo que hago contigo no es otra cosa más que el amor. Después te muerdo, para acabar pidiéndote que no te muevas cuando te folle.

Porque contigo, cariño, follo. Con mi marido tengo hijos.


viernes, 5 de febrero de 2010

¿Te cuento lo que me inspiras?


Te llamé por teléfono, pero no estabas y tu contestador habló por ti. Entonces yo no pude callarme y le conté esas cosas...que suceden cuando estoy sola y tú estás lejos: "Cuando el deseo se esconde y te llama desde esquinas que huelen a amores ya usados por otros. Su hedor te cautiva a pesar de que impregna el aire hasta hacerlo casi irrespirable. Sucumbiendo a sus encantos cierro las piernas falsamente, sólo quiero prolongar su respiración agitada en mi vientre, más abajo. No, espera, o sí. Si da igual, si por dentro ya resbalo entre mis dedos. Más adentro. Y más fuerte están las puertas del placer. De un placer que se dobla ante mi cuello cada vez más tenso. Mi mentón, ah, cada vez más alto. Mis caderas se agitan en ese suelo sucio que me llama a chuparlo como si de los labios más apetecibles se tratase. Mi cuerpo coordinado al compás se retuerce. Mis pupilas se dilatan. Un último espasmo que me llena de un esperma imaginario. La nada más absoluta me envuelve durante un instante: no hay respiración, no hay latido, no hay pensamiento. Espero tranquila hasta que mis muslos se calman, como tu tempestad."

Bienvenidos a lo que espero sea un delicioso viaje a lomos del animal salvaje e indomable, que todos llevamos dentro pero que sólo unos pocos dejan salir.