Pues sí. Cada vez más convencida estoy de ello. En medio de un mundo que ya no se sostiene, que amenaza apocalipsis a cada paso que da. Entre personas que ya no creen en la naturaleza humana del ser, que han hecho del poder y el dinero un poderoso caballero. Después de tantos antihistamínicos y ansiolíticos, subo a la terraza de mi casa. Allí despliego un montón de cachibaches, cosas inútiles que no se enchufan. "¿Para qué habré cogido toda esta ropa?, y ¿los folios?, ¿qué iba a hacer yo con las revistas?, pero mira si tengo hasta arcilla escolar. No, si al final me aparece en casa la brigada anti-diógenes..."
Arteterapia:acompañamiento a la persona, que a través de sus expresiones artísticas busca un ser y estar mejor.
Una mañana estupenda para bailar al sol, al son de mi cuerpo, a golpes de lo que siento. Entonces ocurre: mi ansiedad es inversamente proporcional a mis niveles de endorfinas. Mis demonios huyen. Me siento más grande. "Pero, ¿no ha sido esto lo que he hecho toda mi vida?, ¿actuar para sentirme mejor?, ¿quién puede decirme que de lo que hablo no es ciencia?"
Acabamos en el suelo hablando de teatro, de terapias, de amor, de neurosis, de pedagogía Waldorf, de niños y no tan niños,...de pervertir nuestra imaginación solo con amor y arte.
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martes, 31 de mayo de 2011
jueves, 7 de abril de 2011
Universidad, ¿escuela peripatética o franquicia?
Escuela de Atenas, RafaelCuando decides después de hacer una carrera seguir estudiando, sabes que los objetivos que persigues han cambiado. Ya no buscas cumplir con el curriculum porque, en cierta forma, ya tienes "algo". Ese "algo" ansíado por los padres, y que tiene el mismo efecto en ellos que un diazepam.
Ahora, y por mucho que hayas disfrutado de la primera, el placer no tiene nada que ver. No sientes presión en cada trabajo, en cada exposición, en cada examen, en cada convocatoria; simplemente el placer que te proporciona ir dando respuestas a tus preguntas. Las calificaciones dejan de importar, o por lo menos, importan poco. Y, ¿las becas?, ¿qué becas? yo soy de la aristocracia es mi segunda carrera.
Por eso, cuando un jueves a las tres de la tarde, que bien podrías estar echando la siesta, vas a clase de Psicología del lenguaje (por pura filosofía en el sentido estricto de la palabra, amor a la sabiduría) y te dicen: "Me han despedido, ya no soy profesor de esta asignatura. La universidad a día de hoy no tiene sustituto. Y ésto se sabía desde enero.", te preguntas, ¿de verdad estoy en el centro del conocimiento o en una empresa nacional capitalista en creciente expansión hacia el clasismo?
Cuando además, parte de tus compañeros entran en cólera por el futuro de sus expedientes y las tres décimas sobre la nota final conseguidas en experimentos, te vuelves a plantear la clase de profesionales que se están formando en la cadena de montaje de la universidad.
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